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Cuando usted es la causa de la enfermedad

Un bebé dentro del cuerpo de mamá, no entiende; su hemisferio cerebral izquierdo, dónde años más tarde se iniciará la actividad del pensamiento lógico, madura más lentamente que el derecho; sin embargo, su hemisferio cerebral derecho ya le permite reconocer emociones, sensaciones, le ayuda a percibir algunas cosas y a construir los primeros conceptos de lo que es la vida externa.

Afuera, Guadalupe Mora Sotillo, (la mamá) piensa en abortar; dentro, el bebé solo siente las emociones que le transmite su mamá que, a diferencia de él, comprende el entorno, las condiciones y lo que ocurre.

Mientras tanto, en su vientre, el bebé llega a quedarse quietecito, quizá como una respuesta a la cantidad tremenda de hormonas y sustancias químicas que la madre le transmite, que le indican que su vida está corriendo peligro.

“Quizá, si no me muevo, mi mamá olvidará que estoy aquí, y así, no me mate”. Pudiera ser lo que un hemisferio cerebral izquierdo razonaría. En el bebé sólo actúa el instinto de supervivencia y deja de moverse, mientras crece dentro del vientre de su madre, creando así sus primeros Patrones de supervivencia.

A los 34 años, Héctor González Mora, manifiesta una personalidad seria en extremo, problemas para relacionarse socialmente, es callado e introvertido y ha desarrollado una extraña enfermedad del sistema linfático que genera glóbulos blancos en exceso y de la que se sabe poco.

Él lo desconoce, pero el origen de su enfermedad, está en el miedo que sintió de pequeño, en esas emociones almacenadas en el hemisferio derecho de su cerebro, que no pudieron ser manifestadas de manera consciente, mientras estaba en el espacio intrauterino y hoy genera exceso de glóbulos blancos para defenderse de las infecciones, de sus ataques, pero esto está degradando sus glóbulos rojos y terminará matándolo joven.

Lo anterior, es sólo un ejemplo, de los miles de casos al año que trata esta rama de la psicología transpersonal que se enfoca en Regresiones Reconstructivas, (TRR) y de la que ya hay desarrollada una Maestría de postgrado Universitario, reconocida oficialmente por la Secretaria de Educación Pública de México y avalada por Universidades, tanto públicas como privadas de distintos países en donde está presente.

Una formación que te prepara para conocer la teoría e infinidad de protocolos, técnicas y herramientas para llegar a manejar con seguridad este fantástico enfoque terapéutico, que ha obtenido resultados increíbles en miles de personas en más de 24 países a lo largo de los últimos 38 años y en donde, al día de hoy, más de 14.500 profesionales del mundo de la Salud ya se han formado o están en proceso de formación en OMTRRA.

Esta terapia la creó Luis Antonio Martínez Pérez Ph.D., Presidente de la Organización Mundial de Terapia Regresiva Reconstructiva Aplicada, (OMTRRA) en el año 1980 y desde entonces no ha parado de expandirse y aplicarse por muchos profesionales de la psicoterapia que ven en ella una excelente herramienta de apoyo a las técnicas que utilizan en su trabajo diario.

Además, desde Marzo de 2017, también ya se puede acceder a la formación on line que se realiza a lo largo de tres ediciones anuales. Luis Antonio Martínez, su creador,  directamente es la persona que acompaña de la mano a los alumnos es esta maravillosa aventura a lo largo de más de 54 videos en cada nivel formativo de los que se compone esta formación de la Terapia Regresiva Reconstructiva: un camino de regreso a la espiritualidad.

Guerra de hemisferios

Llega una azafata a terapia buscando ayuda para lograr tener relaciones duraderas donde “deje de abandonar a sus parejas” que reconoce, “aún ama”. Bajo terapia regresiva reconstructiva revivió como de pequeña fue agredida sexualmente por sus seis hermanos y su padre; eso le impedía mantener relaciones duraderas e incluso impactó hasta su profesión; se dedicaba a ser azafata intercontinental justamente para evadirse, volar y alejarse de aquello que su hemisferio izquierdo no procesó y su hemisferio derecho trató de ocultar de manera consciente pero mantuvo presente en su memoria celular a lo largo de los años.

Nuestro cerebro tiene que desarrollar estrategias para su supervivencia y nos convierte en expertos en evadirnos. Cuando sentimos algo que no logramos entender, que estamos incapacitados para asimilar, procesar o analizar, lo mandamos al olvido, lo “tratamos de borrar”. Pero nuestro organismo aún responde a la emoción primaria que genera ese fenómeno en nosotros, y lo hace permanentemente a través de Patrones de Supervivencia que creó en el momento del impacto traumático original.

Esto ocurre como una forma de protección, que nos permite continuar con nuestra vida, con nuestras actividades diarias y con el proceso de desarrollo o crecimiento. Con el tiempo, esa información anímica, emocional que tenemos almacenada pero no procesada, no digerida, podrá afectarnos. Y esperará a que se produzca cualquier acontecimiento analógico que sirva como espita para detonar el dispositivo de nuestra bomba interna y nos produzca cualquier tipo de enfermedad que nos invalide e incapacita, a nivel mental o incluso físico, cometa Luis Antonio Martínez.

Lo que en un momento lo protegió, esa “separación de información recibida por el cerebro, entre lo que se sentía y lo que podía analizar, ahora lo está enfermando”. Hay que reconciliar a ambos hemisferios, recuperar la información guardada en el hemisferio derecho para pasárselo al hemisferio lógico (izquierdo) y así, una vez entendido, podamos superarlo y construir nuevos modelos para con eso, ayudar a nuestro cuerpo a mejorar sus procesos orgánicos. La emoción es generadora de vínculos y relaciones sociales, pero también en la Terapia Regresiva Reconstructiva –TRR– es la llave que nos abre la puerta de entrada a la conciencia… el vehículo que nos conduce al centro de nuestro Ser.

¿Terapia Regresiva Reconstructiva?

El término “regresión” ha sido malempleado y muchas veces se tiende al prejuicio respecto a él, comenta el experto.


Pero aclarémoslo: Trabajar desde un estado ampliado de conciencia donde se revivan emociones generadas en otros tiempos se denomina “regresión”, porque propician “regresar” a las primeras fases del desarrollo cerebral (infancia, nacimiento, vida intrauterina e incluso supuestas vidas pasadas). Científicamente, se asocia la maduración del hemisferio derecho con la conducta emocional y la maduración del hemisferio izquierdo con el lenguaje o razonamiento lógico del individuo.


Entonces, comenta el Dr. Martínez, hablamos de llevar al paciente a una relajación completa a través de una inducción a ondas de ritmo lento Theta y Delta, que liberan una gran cantidad de neurotransmisores, provocando un aumento en la comprensión de nuestra propia historia y evolución, promoviendo nuestro aprendizaje con un nuevo enfoque más abierto y tolerante en la visión de la vida, dando más flexibilidad a nuestras anteriores y rígidas creencias.

La amígdala, junto al tálamo, el hipotálamo y el hipocampo, forma parte del sistema límbico o cerebro emocional y es la responsable de nuestra vida emocional, actuando como una biblioteca donde se archiva la memoria de las emociones vividas. Nuestro trabajo es entrar allí, utilizando como “llave maestra” los estados de conciencia “ampliada”, donde acallamos el hemisferio izquierdo del cerebro, aquel en donde se realizan los razonamientos lógicos, y poder así rescatar entonces aquella información almacenada sin haber podido ser entendida ni procesada adecuadamente en su momento.

Todo el sistema límbico, en su conjunto, actúa en colaboración con el neocórtex –cerebro racional–, que es el controlador de las emociones y con los lóbulos prefrontales y frontales que supervisan, coordinan y dirigen esas emociones primarias y espontáneas.

Puesto que la amígdala es la depositaria de la memoria emocional, nuestro objetivo debe ser conseguir entrar en esa biblioteca para borrar todos los archivos de los estímulos que nos están causando dolor (sólo se trata de borrar el dolor y no el recuerdo de lo acontecido) y reconstruir nuevos modelos, que a través de la neuroplasticidad del cerebro, permitan la perfecta integración de la persona a la vida diaria.

El Juego cerebral

En la Terapia Regresiva Reconstructiva (TRR) se trabaja en un nivel de ondas cerebrales que permite una eficaz comunicación entre los dos hemisferios en un lenguaje sencillo. Al llegar al momento donde se identifica el origen de una emoción negativa, da inicio el juego de los hemisferios: el derecho, encargado de almacenar todas las emociones y sensaciones del ser humano, saca esos recuerdos emocionales completos a la luz y se los comparte al hemisferio izquierdo, que no pudo procesar esa información en su momento de una forma correcta por no estar lo suficientemente desarrollado y ahora sí, de manera inmediata, lo pasará al plano consciente. El trabajo de la terapia, por lo tanto, no es quedarse en las épocas de la vida del paciente en las que él, de manera racional y analítica, puede repasar su historia, sino que hay que retroceder hasta esa edad temprana en la que la persona almacenaba todo lo que acontecía en ese vasto hemisferio derecho y revivir nuevamente el episodio, pero ahora si, desde una posición adulta que le permitirá encontrar otras salidas y recursos que en su momento no pudo ver.

Una vez realizado esto, logramos que el paciente entienda de forma lógica y asimile el proceso que desató la emoción traumática y le llevó a generar actuaciones que le condicionaron y estructuraron la conducta que determina su manera de ser y sus reacciones ante diversas situaciones de la vida presente. Después de comprendido, comienza la liberación del miedo, del dolor, de eso que ocasiona la serie de procesos orgánicos (químicos, eléctricos, hormonales) que están ayudando, generando o fortaleciendo el proceso de enfermedad que esté teniendo el paciente en particular, y posteriormente se da paso a la reestructuración de nuevos modelos de conducta  y presentación de alternativas para conseguir una mayor cuota de felicidad y un futuro saludable.

Ninguna enfermedad aparece porque sí; todo tiene un sentido, aunque no seamos capaces de encontrarlo; desde fobias, depresiones, ataques de pánico, hasta padecimientos poco comunes, o por el contrario, enfermedades psicosomáticas tradicionales, pueden tener tratamiento con Terapia Regresiva Reconstructiva.

Cuándo y Dónde

Si deseas recibir información sobre los contenidos de esta formación y cuando se inicia el próximo curso on line, puedes ponerte en contacto con nosotros escribiéndonos al wahtsapp +5216144581573 o bien escribiendo al correo cursos@mundoregresiones.com y estaremos encantados de enviarte toda la información que precises.

Muchas gracias y esperamos tenerte pronto entre nosotros.

OMTRRA

Organización Mundial de

Terapia Regresiva Reconstructiva Aplicada